Viendo y leyendo las noticias de los últimos días sobre la crisis en Georgia, no deja de sorprenderme lo fácil que son nuestras mentes de ser dirigidas y encarriladas por los grandes poderes globales.
Los mismos que hicieron sus pininos en Pearl Harbor, pasando por Vietnam, el asesinato de JFK, Irak, Nor Corea y el atentado a las torres gemelas, ahora despliegan sus mejores y bastante depuradas artes en crear crisis como quien juega con sus soldaditos de juguete en la alfombra de la casa; esta vez los gergianos son los tristes anfitriones del evento.
Pienso firmemente que la crisis en Georgia no es artificial - hay un problema de reivindicaciones y autoafirmación de los pueblos, asi como alianzas en proceso- pero también es azuzada. Incluso es posible que haya sido creada desde la misma separación de la URSS como una especie de "crisis de reserva"; un conflicto latente clave, entre tantos, para mantener focos de tensión que sean redituables en el futuro.
Y es que la crisis sale a flote justo en tiempo electoral, en momentos en que se cuestiona la presencia de Estados Unidos en el mundo, y en tiempo de crisis energética y climática.
Una crisis como la de Georgia sirve a muchos objetivos: desvía la atención de los problemas globales que no se quieren resolver e insiste en la defensa del petróleo como fuente de energía principal. Al mismo tiempo, sirve de combustible para la campaña electoral norteamericana; ya empezaron las visitas a la zona de conflicto de los candidatos, sus esposas y sus emisarios para las fotitos de rigor.
Mi conclusión es que, como todas las conspiraciones anteriores, esta es una farsa más, en la que -como dijo el presidente ruso- "nadie ganará"(¿?); en realidad, millones perderán y desmintiendo a Medvedev, ganarán unos pocos, los de siempre. Las potencias occidentales por el robustecimiento de su necesaria presencia en todas partes, y los rusos, cómplices del teatro, por beneficios en su entrega de petróleo.
Arriesgo a pronosticar que finalmente todo volverá a la calma. A un statu quo que finalmente hará olvidar al mundo que existe siquiera Georgia, hasta que se le necesite de nuevo...
Foto: Now Public
Los mismos que hicieron sus pininos en Pearl Harbor, pasando por Vietnam, el asesinato de JFK, Irak, Nor Corea y el atentado a las torres gemelas, ahora despliegan sus mejores y bastante depuradas artes en crear crisis como quien juega con sus soldaditos de juguete en la alfombra de la casa; esta vez los gergianos son los tristes anfitriones del evento.
Pienso firmemente que la crisis en Georgia no es artificial - hay un problema de reivindicaciones y autoafirmación de los pueblos, asi como alianzas en proceso- pero también es azuzada. Incluso es posible que haya sido creada desde la misma separación de la URSS como una especie de "crisis de reserva"; un conflicto latente clave, entre tantos, para mantener focos de tensión que sean redituables en el futuro.
Y es que la crisis sale a flote justo en tiempo electoral, en momentos en que se cuestiona la presencia de Estados Unidos en el mundo, y en tiempo de crisis energética y climática.
Una crisis como la de Georgia sirve a muchos objetivos: desvía la atención de los problemas globales que no se quieren resolver e insiste en la defensa del petróleo como fuente de energía principal. Al mismo tiempo, sirve de combustible para la campaña electoral norteamericana; ya empezaron las visitas a la zona de conflicto de los candidatos, sus esposas y sus emisarios para las fotitos de rigor.
Mi conclusión es que, como todas las conspiraciones anteriores, esta es una farsa más, en la que -como dijo el presidente ruso- "nadie ganará"(¿?); en realidad, millones perderán y desmintiendo a Medvedev, ganarán unos pocos, los de siempre. Las potencias occidentales por el robustecimiento de su necesaria presencia en todas partes, y los rusos, cómplices del teatro, por beneficios en su entrega de petróleo.
Arriesgo a pronosticar que finalmente todo volverá a la calma. A un statu quo que finalmente hará olvidar al mundo que existe siquiera Georgia, hasta que se le necesite de nuevo...
Foto: Now Public


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