sábado 6 de septiembre de 2008

Enfrentando a Dorian Gray con su vivo retrato

"And they call us civilized?"

(Misplaced Childhood, Marillion,1985).


Algunas veces he pensado qué nuevas formas de concientizar al mundo acerca del mundo se podrían utilizar. Pero es realmente difícil, pues ya se han usado miles, si no decenas de miles y -como pueden ver- no han tenido mucho éxito que digamos. Me atrevo por eso a ensayar una nueva forma, a ver que tal me va:

Mientras hoy esta hiperadicta actriz rechazaba una oferta de $700,000 dólares para posar desnuda en Playboy...


...en Haití los muertos empiezan a salir a flote luego del paso de los huracanes Gustav y Hanna.


Mientras la "adorable Kaitlin" es la nueva carne de cañón en un conocido programa cazatalentos de USA, motivo para que los jueces ensayen sus mejores rostros de ternura lacrimógena...

...Europa reconsideraba su política inmigracionista, no porque quieran a los inmigrantes, sino porque los necesitan para que hagan lo que ellos no quieren.


Mientras los medios de todo el planeta le dan más cabida a la campaña electoral americana que a sus propias necesidades locales...

...sólo el 10% de los 2 millones de afectados por las inundaciones en India han sido rescatados hasta hoy, entre ellos niños como este.


Al mismo tiempo que los egos de estas estrellas hacían noticia agarrándose a golpes sobre el escenario...

...¿tendrá eso tanta importancia para este niño africano como la tiene para los medios a los que, dicho sea de paso, él les interesa lo mismo?


No es que hayamos perdido la noción de lo que es importante. Nunca la tuvimos. Dorian Gray representa el pánico del mundo civilizado de reconocerse en su gigante fealdad (en ese tiempo, la barbarie del colonialismo, terrible aun hoy), creyendo que esto le traería nada más que la muerte.

Pero es ahí donde empezaría el verdadero proceso de curación: aceptando que el mundo esta lejos de las luces, clamando y sufriendo. Su atención a el nos hará mejores; genuinamente mejores.