domingo 26 de octubre de 2008

¿Y la Educación?: Archivada

Ha sido machacada desde décadas como una necesidad apremiante. Pero más allá de tímidos "saludos a la bandera", nunca se ha articulado, puesto en marcha ni visto los frutos de una completa Estrategia de Estado en Educación.

Este gobierno no es la excepción, por más que se hayan dado espectaculares "pulsadas" entre los grupos de poder en el sector. Al final, el resto es silencio y siesta sobre laureles aun tiernos.

La verdad es una sola: jamás se llevará a cabo (léase "se permitirá") una revolución educativa en el Perú, mientras no se rompa con la inercia. Es parte de una complejísima cadena de protección de intereses que, a medida que se vaya desmadejando, uno podría acabar cayendo en el ridículo ante descubrimientos y develamientos demasiado macabros como para ser ciertos...o aceptados.

Pero la verdad puede ir más allá que un reportaje de fin de semana, que un mandato ministerial, que un lustro gobiernista, que una generación perdida.

Es la sustentación de la más gigantesca de las injusticias a nivel de especie, amparada sobre los firmes pilares de contadas instituciones globales, supuestamente promotoras y comunicadoras de estas necesidades.

Una polifémica tinterillada, un elaboradísimo ardid leguleyero de alta sofisticación, fruto de años de perfeccionamiento e impunidad.

La población sin educación de los países pobres son barcos de papel a merced de estos electrogeneradores de huracanes, mientras son mareados una y otra vez por discursos, decisiones supuestamente tomadas, grandes anuncios y primeras piedras que terminan siendo las últimas.

También se nota la relajación en el tema por parte de quienes deben azuzar a los responsables de estos cambios. Preguntas directas que esperen respuestas directas. De lo contrario, son cómplices del engaño -ya endémico- y al que se resigna la corva baja y los oidos hastiados de los iletrados negados al bienestar, que ya no quieren taponarse más con negras mentiras.

Dejemos de ver el primer plano y abarquemos la vista panorámica de la realidad social mundial. Entonces recien nos reconoceremos capaces de hacer valer nuestra dignidad.